
Dos webs que parecen iguales pueden costar muy distinto. Los factores que determinan el presupuesto y las preguntas que conviene hacer.
Pedir presupuesto para una web y recibir cifras muy distintas es habitual. Entender qué hay detrás de cada número te ayuda a comparar con criterio.
Número y tipo de páginas
No es lo mismo una landing de una página que una web con diez servicios, blog y fichas de producto.
Funciones
Reservas online, formularios avanzados, pagos, área de clientes, panel de datos o integración con tu programa de gestión. Cada función suma trabajo de desarrollo y pruebas.
Contenido
¿Llevas tú los textos y las fotos o hay que crearlos? Redactar y preparar el material lleva tiempo, aunque suele marcar la diferencia en resultados.
Diseño a medida o plantilla
Una plantilla adaptada es más rápida; un diseño propio se ajusta mejor a tu marca. Muchas agencias combinan ambas cosas con componentes propios probados.
Idiomas
Cada idioma adicional multiplica textos, revisiones y pruebas.
SEO y migración
Si ya tienes una web con posiciones en Google, el rediseño debe incluir redirecciones y revisión de contenido. Lo explicamos en rediseñar sin perder posicionamiento.
Mantenimiento y alojamiento
Algunos presupuestos lo incluyen y otros no. Pregunta qué pasa después de la publicación. Más en mantenimiento web.
Preguntas para comparar presupuestos
- ¿Qué incluye exactamente y qué no?
- ¿Quién es el propietario del dominio, el diseño y el contenido?
- ¿Cuántas revisiones hay?
- ¿Puedo editar la web yo?
- ¿Qué plazo de entrega se compromete?
- ¿Qué cuesta mantenerla al año?
Barato no es sinónimo de malo
Un proceso eficiente, componentes probados y un plazo corto permiten ajustar mucho el precio sin renunciar a la calidad.
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